Por |Published On: 2 marzo, 2021|Categorías: Alimentación sostenible, Sostenibilidad|

 

Al ir de compras, seguramente hayas encontrado alimentos que llevan reclamos atractivos como ecológico, bio y orgánico. Más del 64 % de los españoles piensa que esas palabras son similares. Dos de cada diez opinan que todas significan lo mismo. En general, estos términos evocan la protección de la salud del consumidor y el cuidado del planeta. Pero ¿qué quiere decir exactamente cada palabra?

¿Son equivalentes los términos sostenible, bio, ecológico y orgánico?

Los anuncios publicitarios te ayudan a conocer mejor el producto, ya que te brindan datos importantes sobre su composición y procedencia. Te hacen preferirlo sobre los demás, pues te producen una sensación de seguridad. Sin embargo, algunos fabricantes pueden usar estos términos con un propósito comercial, por lo que es conveniente que puedas establecer las diferencias.

El significado de sostenible

La ecología, que estudia las relaciones de los seres vivos con el ambiente, te proporciona una clara definición para este término. Sostenible, o sustentable, se refiere a los sistemas biológicos capaces de mantenerse productivos a través del tiempo.

El término sustentable se utilizó por primera vez en el informe de la ONU de 1987 llamado Nuestro Futuro Común, elaborado por la doctora Gro Harlem Brundtland. En este trabajo, la autora define el desarrollo sostenible como aquel que se basa en el respeto al medio ambiente. Plantea alianzas para lograr que la inclusión social y el crecimiento económico se desarrollen en función de la preservación del ambiente.

Lo sostenible es lo que puede reproducirse y conservarse por sus propios medios, sin recibir apoyo externo, durante un tiempo prolongado. Tiene que ver, por esa razón, con la eficiencia en el uso de los recursos y con la explotación de estos sin llegar a agotarlos. Así, se satisfacen las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la supervivencia de las futuras.

¿Y los alimentos?

La producción a gran escala necesita una serie de recursos que pueden perjudicar tu salud y afectar negativamente al medio ambiente. Entre ellos figura el uso de alimentos transgénicos, de herbicidas, pesticidas, hormonas y antibióticos, los procesos de maduración artificial y el transporte a largas distancias. Muchos productores prefieren otros sistemas, más respetuosos con el planeta y con la salud de los consumidores.

Productos biológicos o bio

Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido modificados genéticamente con el propósito de mejorar determinadas características. Se producen en países como China, EE. UU., Argentina, Canadá y Brasil y, aunque en la UE hay restricciones, llegan a tu mercado a través de las redes comerciales.

El maíz modificado genéticamente disminuye los costes de producción. El genoma del tomate se manipula para aumentar el volumen de las cosechas y para que sea más resistente al transporte. La soja transgénica contiene niveles más elevados de ácido oleico, que te ayuda a regular el colesterol LDL. La remolacha azucarera modificada representa el 50 % de la cosecha de este tubérculo en EE. UU.

Los alimentos bio, en contraposición, son los que no presentan alteraciones en su genoma. Son beneficiosos para el ambiente porque las especies utilizadas se producen por selección natural. Por esa razón, preservan el patrimonio genético de la biodiversidad y son más beneficiosos para los terrenos de cultivo. Sin embargo, en la producción de estos alimentos se pueden utilizar fertilizantes y pesticidas de origen industrial.

En cuanto a los efectos negativos sobre tu salud, los transgénicos son aparentemente seguros. Sin embargo, la OMS estima posibles riesgos, como la aparición de alergias o la transferencia de la resistencia a los antibióticos desde los alimentos hacia los humanos.

Productos orgánicos

Este concepto hace referencia a los alimentos en los que no se han utilizado productos químicos artificiales en ninguna fase de su producción. Para lograr este propósito, se recurre a métodos naturales como la rotación de cultivos para mantener los suelos ricos en nutrientes.

Estos métodos de producción te protegen de intolerancias y alergias, patologías que están relacionadas en muchos casos con la sobreexposición a pesticidas, fertilizantes, antibióticos y hormonas.

Sin embargo, es importante que conozcas que no todos los productos orgánicos son biológicos, ya que en algunas ocasiones se pueden utilizar en su producción semillas genéticamente modificadas. Es decir, un alimento puede ser orgánico por su forma de producción, pero no clasificarse como bio por el origen de sus semillas.

¿Cuándo un alimento es ecológico o eco?

El término alude a los productos animales o vegetales obtenidos por procesos totalmente exentos de sustancias químicas artificiales, desde el principio hasta el fin. Has de saber que los métodos de producción y elaboración de los alimentos son tradicionales y sostenibles; se emplean recursos renovables, en armonía con el ambiente y respetando los ciclos naturales de crecimiento. Se cuida especialmente que los suelos y las aguas están libres de contaminación.

Las semillas serán naturales y los fertilizantes se basarán en materia orgánica. No se utilizan pesticidas, herbicidas ni abonos industriales. Los frutos adquieren su madurez de forma espontánea y puedes comprobar que tienen mejor sabor. Los animales son criados al aire libre y alimentados con piensos naturales y no se les administran hormonas ni antibióticos. Por lo que te hemos explicado, lo ecológico comprende lo bio y lo orgánico.

– Recursos utilizados en la agricultura eco

Te explicamos que en este tipo de cultivos no se pretende eliminar totalmente los microorganismos que afectan a las plantas, sino mantenerlos en un nivel tal que permita el equilibrio del ecosistema y, en consecuencia, la producción. Se utilizan varios recursos naturales.

Para ello, se estimula la proliferación de bacterias protectoras en los suelos, añadiendo materia orgánica, y se fomenta la biodiversidad tanto en el cultivo como en el entorno. Los antagonismos son también aprovechados, pues se alternan plantas inhibidoras o plantas trampa, que atraen a las plagas. Adelantar el calendario de plantación puede evitar ataques masivos; el riego adecuado es también importante.

Como insecticidas naturales, puedes encontrar, entre otros, los extractos de plantas: crisantemo, piretrina, helecho y ortiga. El jabón potásico es una sustancia mineral eficaz; también se usan microorganismos como el virus de la granulosis y el Bacillus thuringiensis.

Ecológico, bio, orgánico o sustentable son términos que pueden inducir a confusión. Se parecen en algunos aspectos, pero las diferencias también son claras. Ahora, cuando vayas a comprar tus alimentos, podrás estar seguro de lo que adquieres al mirar las etiquetas.

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