Por |Published On: 12 enero, 2021|Categorías: Uncategorized|

La dieta sostenible

La dieta sostenible es un concepto que, poco a poco, se va abriendo paso en nuestras sociedades. Sin embargo, son todavía muchos quienes no tienen muy claro qué significa optar por esta manera de alimentarse.

Aún hace falta mucha pedagogía para que la gente entienda a qué nos estamos refiriendo. Además, hemos de tener en cuenta que, tal y como nos hemos acostumbrado a consumir, optar por este tipo de nutrición tiene algunos costes.

No obstante, creemos que te puede compensar. A nivel personal, por el hecho de que se trata de una dieta saludable. Pero también en un plano más general, puesto que el objetivo final de seguirla entronca con la conservación de la naturaleza.

¿En qué consiste esta clase de dieta?

A grandes rasgos, se trata de adquirir unas costumbres alimenticias que te conviertan en un actor efectivo a la hora de preservar el medioambiente.

No son pocos los análisis, como los de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), que han coincidido en la relevancia de hacer de la alimentación una herramienta eficaz para combatir la contaminación.

Por consiguiente, has de deducir que los actuales hábitos nutricionales no resultan muy positivos, por ejemplo, a la hora de evitar el calentamiento global y el consecuente cambio climático.

La finalidad de tomar una actitud proactiva en términos de nutrición sostenible radica en ser capaz de reducir tu huella ecológica. A grandes rasgos, nos referimos a tu huella de carbono, que es la contaminación asociada a tus hábitos diarios. A continuación, te mostramos algunas sugerencias para lograr este objetivo.

El impacto en nuestro país de estos procesos

En todo caso, hemos de considerar a España dentro de las dinámicas de la Unión Europea, que marca la mayoría de las políticas ecológicas. La primera conclusión que obtenemos al respecto es que el margen de mejora es muy amplio.

Te vamos a demostrar la envergadura del problema con algunos datos, de manera que no te va a costar entender los efectos que hacer tu alimentación más sostenible puede tener para paliar estas deficiencias.

En primer lugar, ten en cuenta que en Europa se desechan anualmente 88 toneladas de alimentos. No hace falta recordarte lo que esta cifra significa en términos de desperdicios de mano de obra, suministros de energía y ayudas sociales.

¿Sabías, por otro lado, que el 53 % de estas pérdidas se dan en el ámbito doméstico? Toma nota para valorar qué puedes hacer individualmente para contribuir a evitar este desagradable fenómeno.

El proyecto Protein2Food

Como puedes ver, no todo el problema es culpa de las grandes empresas. Sin embargo, también hemos de poner en valor algunos proyectos comunitarios que, en este sentido, están resultando útiles.

Destacamos Protein2Food, que se basa en lograr que los vegetales, cuyo ciclo vital contamina menos que el de las carnes, puedan contar con un mayor contenido de proteínas, un macronutriente esencial para proveer a tu cuerpo de la energía necesaria.

Los alimentos más contaminantes

Ya te lo hemos avanzado en el párrafo anterior, pero vale la pena recordártelo para que lo tengas en cuenta a la hora de modificar tu consumo y hacerlo más sostenible. El mantenimiento de las instalaciones ganaderas supone la generación de más contaminación que la agricultura. Y esta tampoco está libre de prácticas con una alta huella ecológica, pues está detrás de la emisión de hasta un 30 % de los gases de efecto invernadero.

Además, determinados cultivos se caracterizan por un uso intensivo y excesivo de agua, de igual manera que sobresale el de energía que se da en los invernaderos. Pero, a pesar de estas circunstancias, la agricultura contamina menos que la producción de carne. Y, entre estas, el ciclo de la de vacuno resulta mucho más contaminante que el de la de pollo.

En este sentido, vale la pena optar por los vegetales de temporada del comercio de proximidad. De esta manera, los productos no van a tener que recorrer miles de kilómetros, con la contaminación que conllevan sus transportes desde su producción hasta que llegan a tu mesa.

Contribuye a evitar los problemas de las dietas contaminantes

Si bien los principales inconvenientes de estos modelos de nutrición tienen que ver con el incremento del calentamiento global y el agotamiento de los recursos naturales, hay otros que se hacen patentes de una manera mucho más individualizada.

Nos referimos a los relacionados con un consumo nutricional que no está siendo bueno para la salud. Hoy en día, estamos notando ya en los países del primer mundo diversos trastornos alimenticios asociados a una excesiva ingestión de calorías.

Pero no solo se están dando estos problemas de obesidad en los países más avanzados. Los que sobresalen por el rápido desarrollo que están teniendo sus economías, como Brasil y China, no son ajenos a estos fenómenos.

Las consecuencias de esta mala alimentación se están haciendo notar en peligrosas complicaciones, tales como la hipertensión, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Te conviene cambiar tus hábitos por unos en los que primen los antioxidantes de los vegetales.

Tienes tu parte de responsabilidad

Por último, pensamos que nadie tiene que eludir su responsabilidad a la hora de corregir estos desajustes. De hecho, es fácil pensar que un porcentaje de la comida que dilapidamos en nuestros hogares podría servir para alimentar a quienes no tienen suficiente.

Lo primero que has de valorar en este sentido es que has de modificar tus hábitos de consumo para hacerlos más conscientes. No consumas más de lo que necesitas y opta, preferentemente, por los productos cuyo ciclo vital se basa en prácticas sostenibles. Si te decantas por los de comercio justo, tu entorno más directo se va a ver favorecido.

Tus acciones individuales suponen un estímulo para que las actividades que menos contaminan se conviertan también en rentables. De esta forma, mejoran las condiciones objetivas de tu entorno más cercano. La suma de estas acciones individuales conduce a un círculo ambiental virtuoso.

En definitiva, elegir una dieta sostenible es bueno para tu salud y también para la conservación del medioambiente.

Puedes encontrar más información sobre la dieta sostenible en nuestro menú planetario

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